Intento una y otra vez llenar este rincón casi secreto con palabras que me transporten ,
que me hagan revivir momentos emociones y un sin fín de historias vividas a tu lado, pero
reconozco mi cobardía y no se por donde empezar...
Cada día, como no iba a ser asi, si las costumbres se vuelven leyes cuando nos persiguen a través
de los años, cada día invento como no llamarte, me esfuerzo por olvidarte o por lo menos dejarte
en un hueco muy escondido de mi memoria y mis sentimientos, pero te juro que pasar las horas
sin saberte cercana es como acarrear un equipaje muy pesado, una lucha con mi "no te derrumbes" y mi "aqui no ha pasado nada"...
Y lo cierto es que ha pasado, lo tremendo de la historia es que se ha derramado la mitad del vaso que yo veia medio lleno y ahora roto en añicos los recojo con la meláncolia que me permito, ni un gramo más.
Voy al médico con Álvaro luego sigo...
Esta playa no es la misma este año parece como si todo hubiese dado un repentino giro, el agua ha perdido ese calor al que nos tenía acostumbradas y furiosamente se ha convertido en mar de aguas frias y turbulentas... Dicen que el cambio climático está alterandolo todo pero yo creo que hay algo más que remueve el ambiente y su entorno, las ausencias esas que hacen que sintamos un frio que estremece, esas mismas ausencias nos llevan a mirar fijamente esa linea casi perfecta que separa los dos azules más auténticos, los del mar y el cielo, esa laguna que ha dejado en mi tu marcha me transporta directamente a un abismo emocional de profundidad grande y peligroso... Y todo ello me equivoca, me hace mirar a esta nuestra playa con los ojos del hoy enrabiado y poco amable.
Esta arena sigue ardiendo, pero no como tú y yo sabemos, ahora arde de desolación formando conmigo un arenal de desierto que lo hace insoportable.
Todos han llorado y te han recordado, aqui en nuestra playa la gente te quería, claro que era complicado no quererte eso tambien es verdad. He pasado estos días mirando a través de la pared blanca que separa mi terraza de la de Ana esperando tu aparición matinal, esa que siempre y ritualmente hacías con la taza del café en la mano nunca antes, sin esa taza no somos nadie¡¡
He bajado a la playa por la tarde, pero sola, estaban tus hijos que me acompañaban pero su vida va en linea paralela a la mia, a la nuestra, creo que te echan muchisimo de menos tanto que les va a costar empezar el invierno sin ti. Saben que me tienen incodicional quiero darles posiblemente el cariño que en los últimos tiempos no supisteis daros,la vida a veces hace que perdamos el tiempo en pequeñeces cuando lo grande está a la puerta esperando, lo haré en tu nombre y haré que les llegue tu ternura...
Tengo más que contar, pero esta noche es tarde y me da miedo caer en la tristeza, casi tanto como caer en la cuenta de la más absoluta realidad...
Antes de dormir siempre te mando una miradita a traves de mi ventana, sólo por si recibes un atisbo de mi, un mensaje en el viento que te alivie, que me alivie...
Cuando empecé con la idea de crear este blog en homenaje a una calle, a nuestra calle lo hice cargada de nostalgia pero llena de esperanza, algo me impedía escribir sobre el tema puede que una palpitación extraña me avisara de que las cosas iban a cambiar de manera tajante en poco tiempo, pero jamás pensé que el vuelco fuera de semejante tamaño.
El 29 de Junio murió mi hermana Merche, una muerte anunciada desde hacía muchísimos años pero a la que nunca quisimos hacernos a la idea, su lucha diaria y su valentía en afrontar el daño, el dolor y el sufrimiento tapaban el verdadero fondo, una enfermedad que poco a poco fue minándola hasta convertirse en un nubarrón negro que cayó de forma repentina arrasando el resto de fuerzas que le quedaban y las hasta entonces muchísimas ganas de vivir.
Hablar de Merche para los que la conocieron es algo fácil, yo diría que era la mujer de los mil encantos, no peco si digo que era tan guapa por dentro como por fuera, y no me lleva a decir esto el amor enorme de hermana-amiga muchos defectos la caracterizaban pero ella siempre tuvo el don de esconderlos disfrazados de buenas palabras, de un tono de voz cálido y nada estridente.
Su vida no fue un ejemplo de felicidad, muchas carencias y seguramente mucho temor que no dejaba al descubierto, pero supo exprimir lo poco bueno que tuvo entre las manos y sobre todo y lo más importante su sentido del humor tan "Marín" le acompañó hasta los últimos momentos.
Ella sabía y quería que hiciésemos este blog como recuerdo a "aquellos años maravillosos", su ayuda y su memoria iban a ser importantísimos para llevar a cabo este proyecto, algo que intentaré aunque y ahora lo sé ya no será lo mismo.
Esta semana y con tu desaparición nos ha tocado el premio gordo de la desesperanza.